nijū hibakusha (被爆者)

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Hibakusha es un término japonés para referirse a personas que sobrevivieron a las explosiones nucleares y que fueron expuestas a altos niveles de radicación. Nijū hibakusha es un término específico para referirse a personas que sobrevivieron no a uno sino a los ¡dos! ataques nucleares: Hiroshima y Nagasaki. De al menos 160 personas que se estima fueron expuestas a las dos explosiones solo una ha sido reconocida por el gobierno japonés: Tsutomu Yamaguchi era su nombre ya que el “afortunado” sobreviviente a Hiroshima y Nagasaki murió a los 93 años en el 2010.

Aquí en Venezuela tendremos en no mucho nuestra versión no nuclear de los nijū hibakusha. Son los que se marchan de esta catástrofe, chavistas o no, y llegan a países en plena ebullición social en donde por negligencia, indolencia y corrupción de los partidos tradicionales próspera el hongo del populismo. El incremento de las diferencias sociales a nivel global tampoco ayuda mucho dando toda la oscuridad y todos los nutrientes necesarios para que este hongo nefasto crezca como, pues como eso, como un hongo. Triste suerte, por eso es que una vez dije en algún comentario por aquí que tan importante como irse es saber adónde sino uno no quiere irse de Guatemala a Guatepeor.

Queda la parte semántica del asunto. A los que huyeron del Hediondismo del s. XXI y están en España sin duda toda mi empatía y buenos deseos porque ustedes son los más firmes candidatos para pasar a ser un nijū hibakusha del siglo XXI. Por el otro lado un chavista que se va no es precisamente un “sobreviviente” a este desastre socialista si bien el irse de aquí y no mamarse de por vida lo que refrendaron una y otra vez indicaría lo contrario. De las mil y unas razones para que un chavista se vaya lo de “me voy porque esto se ha vuelto invivible” NO es una de ellas. Al menos no para admitirla en público. “Me voy porque me sale del forro pendejo” como alguna vez me dijeron no suele apuntar a alguien que está escapando desesperado de un campo de concentración. También he oído con mucha frecuencia lo de “me voy porque la gente aquí no sirve para un carajo”. La culpa claro nunca es del gobierno sino del pueblo que solo cuando conviene te lo restriegan en la cara. En todo caso irse porque la gente es fuchi es escasamente una razón para considerar a alguien como un sobreviviente a nada. Conozco multitud de franceses que se van de su país porque no “pueden” con sus compatriotas. Lo mismo con los alemanes cuya tradición “anti-germana” viene desde Nietzsche. Ninguno de los dos grupos califican como sobrevivientes.

Me queda la pesada duda entonces de si a estos chavistas se les pudiera considerar como sobrevivientes. Habría que ver que piensan y sienten detrás del fanatismo que profesan. En todo caso les recomendaría que se fueran a países muy estables socialmente y con pueblos conservadores tendientes a inclinarse por la derecha no vaya a ser que terminen atrayendo lo mismo por lo que, admitido o no, están escapando (por aquello del karma).

O si por el contrario estamos simplemente ante un vulgar cabrón.

 

Breve mirada sobre Pablo Iglesias y Podemos

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En el discurso del señor Iglesias, si se le analiza con cuidado, el único punto que no se cae por su propio peso es el de la existencia de una “casta” político-empresarial en España que ha usufructuado (y lo sigue haciendo) una parte desproporcionada de la renta nacional en detrimento del resto de los ciudadanos. Esto es innegable y en parte se explica, paradójicamente, por el enorme éxito que ha tenido la economía española desde un poco antes de su ingreso en la UE en 1.986 hasta antes de la crisis y cuyas secuelas aún se sienten.

Digo desproporcionado no refiriéndome al caso de los políticos donde es obvio que el enriquecimiento de esta clase además de haber sido inmoral es ilegal (corrupción). Basta ver la prensa de ese país para que un día sí y otro también el ciudadano de a pie se despierte con la halitosis de un periódico que solo escupe casos de corrupción que no dejan de asombrar. Hablo sin embargo de ciertos empresarios, no todos, que no habiendo agregado valor a la sociedad, más bien habiendo destruido valor, se enriquecieron desproporcionadamente gracias al cambio de una ley o de una regulación de suelos y que nada tiene que ver con la labor de un empresario la cual es invertir, tomar riesgos, crear algo y venderlo y en este proceso, de ser exitoso, enriquecerse. Este enriquecimiento de ciertos “empresarios” españoles va más allá de la legalidad de sus acciones. Esta muy bien atenerse a la ley pero en el capitalismo, el que funciona y genera riqueza en su justa medida para todos, hay que ir mas allá y demostrar la legitimidad y la ética de cualquier aventura económica.

El señor Iglesias sin embargo se remite a señalarnos la luna con su dedo. No habla de cómo va a solucionar este estado de cosas de una manera efectiva. Aumentar impuestos , “más democracia” y todas las sandeces que francamente dice son conceptos huecos que ganan votos pero no solucionan el problema. El problema de fondo es como se está generando la riqueza en ese país y esto en nada tiene que ver con democracia, impuestos, etc. “Más democracia” no va a solucionar nada ya que la democracia o la supuesta ausencia de esta no es el problema. Lo mismo con los impuestos. En su admirada Venezuela supuestamente hay “más democracia” y la economía no puede estar peor y las desigualdades solo hacen sino incrementarse. Aquí en Venezuela también se formó una “casta” a la sombra de un barril de petróleo a $100, que no solo se enriqueció obscenamente sino que gradualmente ha puesto las mil y una trabas para que nadie produzca mientras ellos siguen capturando la mayor parte de la renta nacional. La “casta” no es el problema señor, es el síntoma. Aquí también en Venezuela entró un chorro brutal de dinero en un periodo corto de tiempo aunque a diferencia de España fue producto del petróleo. La “casta” del señor Iglesias es el hongo que le sale a los billetes cuando entran muy rápido y que en vez de circular se los tiene guardados en la oscuridad.

Extenderme en como yo estimo que se genera la riqueza en España va mucho más allá de este espacio, básteme decir que en economías relativamente productivas (automatizadas) y donde el capital se acumula no en graneros, no en tierra, no en medios de producción, sino en el mundo financiero hay la posibilidad de un completo divorcio entre la economía real, es decir la relación entre agregar valor mediante inversión, invención, trabajo duro, etc. y el rendimiento o retorno del capital. Esto no es solo un problema de España de hecho es general en economías desarrolladas pero lo que sí es excepcional en España fueron las terribles secuelas de la última crisis en parte, como dije arriba, porque ese país se enriqueció mucho en muy poco tiempo. En el mundo desarrollado y ultra-liberalizado (Europa en gran medida, USA en su totalidad pero no por ejemplo Japón o Canadá) el capital ya no necesita tomar mucho riesgo para reproducirse a una tasa mayor que el crecimiento de la economía que lo generó. Esto acarrea gravísimos problemas que todos en este mundo estamos sintiendo y que cualquiera con un poco de sentido común y conocimientos básicos de economía puede derivar. El señor Iglesias o no sabe conectar los puntos o no quiere hacerlo porque francamente para atajar este problema se requiere de un esfuerzo global. Un solo país con el adalid de la ética y la justicia social en el poder, por más buenas intenciones que tenga, no va a lograr absolutamente nada. Esa es la tragedia de nuestra época: votamos localmente pero nuestro destino depende de cómo marche la globalización del capital y del trabajo. España es el perfecto ejemplo por cierto con unos requerimientos enormes de capital foráneo para financiarse. ¿De dónde va a sacar el dinero el señor Iglesias para sus fantásticos planes?

El señor Iglesias tiene el diagnóstico adecuado pero no el tratamiento y esto es peor a no tener el diagnóstico adecuado pero si el tratamiento correcto. Lo lamentable de esto es que a la mayoría de los votantes les gusta escuchar el diagnóstico de un problema, más si se ventila de manera demagógica (recurso este por cierto de todos los políticos, no solo de Iglesias), pero lo del tratamiento no entra dentro del escrutinio público en parte porque se asume que si el diagnóstico es el correcto el tratamiento lo será y esto rara vez es así.

Termino declarando que de votar en España mi voto sería nulo ya que de la actual “casta” no se puede esperar nada y de este señor Iglesias me temo que lo que se puede esperar, al igual que de su idolatrado Chávez, son acciones que terminen dándole la estocada final a ese gran país. El señor Iglesias le hace un favor infinitamente más grande a su país en el Parlamento Europeo, que es donde está, en vez de como posible presidente de España. Y digo esto ya que las soluciones para cambiar el sistema económico imperante, y coincidimos en que hay que cambiarlo, se hará en instituciones supranacionales de hacerse algún día. O no se hará.

Sobre Agendas y Transparencias

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Cuando uno ve soluciones a problemas de gran envergadura que afectan a toda una nación, soluciones y planes que están de anteojitos, pero que el poder y los políticos en general se niegan a implementar, casi, casi siempre, es porque hay intereses oscuros de por medio. No es porque el poder no los vea y la gran mayoría de los ciudadanos sí. Tampoco es un problema de ideología; una vez que el poder se concentra en pocas manos lo único que busca es perpetuarse. Que utilice la ideología para arengar a aquella porción de la población que todavía cree en el bodrio es otra cosa. La ideología se convierte en un recurso, en un medio, mas no en un fin. Es simplemente un problema de intereses: ciertos cambios ameritan ciertos sacrificios y costos por parte de los que están en el poder. Se reduce a simplemente eso. A no querer pagar la cuenta y no haber nadie por encima que ejerza la autoridad para que esto pase.

Casi siempre que eso sucede repito es porque hay una agenda que privilegia a una ínfima minoría (Diosdado et al) en detrimento de la mayoría. Y estos privilegios de los que hablo suelen ser económicos o de reparto de poder.

Ha sucedido y sucede en todas partes, no solo en Venezuela y no solo en estos momentos. Por eso es que me parece patético ver a cierta parte de la población, la parte substancial que se ha desencantado con esta bazofia, soñar con algún tipo de remota rectificación. Esto no va a pasar. No hay margen de maniobra en este estado de cosas. Primero esto colapsa, con lamentablemente todos los daños colaterales que esto pueda traer, antes de que este gobierno cambie el rumbo significativamente y no la típica táctica Chavezoide de retroceder un paso para avanzar dos .

Termino este breve articulo con una breve reflexión. Más que democracia de la que discutiblemente aun “gozamos” deberíamos pedir más transparencia. Una no necesariamente va con la otra. La transparencia es infinitamente más importante para el día a día de los ciudadanos que el votar cada cierto tiempo. La transparencia es lo único que medio garantiza cierto alineamiento entre los intereses de los políticos (al final empleados públicos) y los ciudadanos que los ponen ahí. Venezuela está en el lugar 160 (de 177) en el ranking de Transparencia Internacional. Entre los últimos puestos pues. Singapur, un país al que yo no considero particularmente democrático, está de quinto en el mismo ranking. ¡Quinto! Entre los cinco primeros pues.

Transparencia en la administración pública y en la vida ciudadana. Ese es nuestro gran problema.